


Tras una vigilia cargada de movimiento, el santuario del Cristo de la Buena Muerte de la localidad de Reducción comenzó a recibir formalmente a las columnas de fieles que, desde la siesta del 30 de abril, avanzan por las rutas del sur provincial.
Entre el polvo del camino y la emoción del encuentro, la diversidad de los peregrinos marca el pulso de una de las festividades religiosas más importantes de Córdoba.
Daniel Gallardo, párroco del santuario, relató a la LV16, la Radio Peregrina, el panorama que se vive en el pueblo, "ayer estuvimos por la siesta yendo y viniendo desde Río Cuarto y, pasado el mediodía, ya mucha gente caminaba. Me llamó la atención también la cantidad de personas que venían a caballo, venían en carros, en sulky, y de todas las edades. Abuelas con bebitos en brazos, mamás, niños, todo el mundo se encaminaba hacia Reducción".
La conmemoración de este año cuenta con una representación destacada de la jerarquía católica, encabezada por el obispo de la Diócesis de Río Cuarto, monseñor Adolfo Uriona junto a él, participan obispos nativos de la zona que regresan para esta fecha especial como Hugo Ricardo Araya, obispo de Cruz del Eje, Carlos "Cacho" Tissera, obispo de Quilmes y Roberto Ferrari, obispo auxiliar de Tucumán y oriundo de Ucacha.
Con el sonar de las campanas y el ingreso de las imágenes al santuario, Reducción se encamina hacia el momento culminante de su celebración anual, bajo el resguardo de la escolta criolla y el fervor de miles de familias cordobesas.
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